martes, 8 de julio de 2014

Todos mis secretos están viejos

Las dudas,
los errores,
las vergüenzas y arrogancias,
las venganzas,
las codicias
y los vicios
son gasolina estupenda para escribir
porque arden con virulencia. Esconden llamas
que sobre las ascuas proyectan
vigoroso espectáculo para el lector
abrasando un poco al artificiero.

Qué gusto estrellarse con la hoja en blanco
por depender de otros combustibles;
desafiante dificultad en su busca
hasta aprender a dibujar, no reflejar.
Así trazar historias de otros
y no la mía, ni muy al fondo.

Porque yo sigo teniendo dudas,
y errores, y vergüenzas,
y arrogancias y codicias,
y vicios, bastantes vicios.
Pero ninguno de ellos me pincha
porque hoy no lo necesitan:
ya no los tengo escondidos,
los tengo donde puedo hablar con ellos.
Todos mis secretos están viejos,
marchitos sobre el suelo en el que me revuelco.


No hay comentarios:

Publicar un comentario